西语助手
2023-02-22
Si le decimos Sebas a un Sebastián,
¿por qué le decimos Pili y no Pila a una Pilar?
¿Por qué le llamamos Lola a una persona que se llama Dolores?
¿Y Pepe a una persona que se llama José?
Y ¿por qué decimos JOsé María en vez de decir José María, si tiene una tilde?
O incluso ¿Jose y no José?
Hola, buenas tardes.
Hace unos meses, Davide (del canal Podcast Italiano) vino a mi casa y mi padre,
que se llama José María,
es decir, Pepe (aunque nadie lo llama Pepe) para hacerse el guay,
le explicó a Davide el origen hipocorístico del "Pepe".
¿Hipocorístic… qué?
Esto ya me lo has preguntado.
Un hipocrístico es la forma, normalmente cariñosa,
con la que nos referimos a alguien, como Pepe,
cariño, peluchito (en realidad, este me gusta un poco).
Y tu padre dijo…
Y mi padre dijo lo siguiente:
"Pues mira, Davíde viene del latín porque, en latín,
a San José lo llamaban Pater Putativus..."
No, no tiene nada que ver con put***...
"Que significa 'padre supuesto'".
Porque ya sabéis que la virgen María se quedó embarazada del Espíritu Santo...
"Y Pater Putativus solía abreviarse como P. P.
¡Interesante! ¿Verdad?"
Pero...
uy, ¿qué es ese olor?
Huele a etimología popular...
Es decir, lo que la gente en general piensa que es su origen,
porque lo ha escuchado a través de historias o tradiciones populares.
Es superconvincente, pero...
Entonces, ¿de dónde viene?
A ver, podría venir de Pater Putativus,
yo no digo que no porque esta etimología no está nada clara y a mí me parece muy rebuscado.
¿Sabes lo que es la navaja de Ockham?
Es un principio filosófico que dice que "en igualdad de condiciones,
la explicación más sencilla suele ser la más probable".
Y ¿qué tiene que ver con una navaja?
Bueno, todos conocemos a Platón,
que lo explica todo con mitos y de una forma muy rebuscada.
Y el filósofo Ockham creía que todo se podía o se debía explicar de una forma mucho más sencilla y se decía que sus explicaciones eran como una navaja que le cortaba las barbas a Platón.
Una alegoría.
Bueno y ¿cuál es la explicación más sencilla para el origen del hipocorístico "Pepe"?
Ah, pues que venga del nombre Josepe,
cuyo apócope distorsionado, por cercanía fonética, era Pepe.
Igual que en italiano, el diminutivo de Giuseppe es Peppe, Beppe o Geppe.
¿Apócope?
Cuando quitas algún sonido al final de una palabra tienes un apócope.
Como cuando dices "primer", en lugar de "primero",
o "gran", en lugar de "grande".
Y ¿qué tiene que ver Josepe con José?
José viene del latín Joseph, escrito así [Joseph] o así [Ioseph].
En textos de los siglos XV y XVI se puede encontrar la forma Josepe,
que posteriormente se acortó a José.
Y ¿por qué se pronuncia /jóse/ si se escribe José?
Bueno, la RAE dice que se puede escribir la forma Jose sin tilde cuando es un hipocorístico,
pero la forma en la que lo pronunciamos se debe a la influencia del nombre compuesto,
José María, José Antonio, José Javier...
En todos los casos, "José" es una palabra átona porque se apoya en el segundo nombre y la sílaba más fuerte pasa a ser la primera [JO-se]
y, claro, por influencia de esta pronunciación pronunciamos también [JO-se] cuando no está ese segundo nombre.
Pero, venga, ¿por qué Francisco es el mismo nombre que Paco?
¿Y por qué María José es Che?
¿O María Jesús es Chus?
O mi favorito:
¿cómo es que Santiago es el mismo nombre que Jacobo?
Pues muy buena pregunta pero, cuidado, porque esto no pasa solamente en español.
En ruso, el hipocorístico de Alexander es Sasha;
en catalán, el de Vicent es Sento;
en inglés, el de Richard puede ser Ricko…
Vale, pero ¿por qué hay otros hipocorísticos de nombres que no se parecen en nada?
¿De dónde vienen?
¿Alguna vez has visto un renacuajo?
A simple vista parecen pececitos minúsculos.
Sin embargo, un renacuajo será una rana.
¡Una rana!
Un bicho con patas traseras que salta,
y antes era un bichito sin extremidades traseras que no salía del agua.
¿Has visto alguna vez un rinoceronte bebé?
Lo primero que te llamará la atención es que es monísimo,
es para comérselo,
pero después de hacer "ohhhhh" verás que no tiene cuernos.
¡No tiene cuernos!
Y, bueno, si nos ponemos a mirar los parentescos entre los animales,
veremos que las ballenas y los hipopótamos están estrechamente relacionados.
O, bueno, que nosotros somos del mismo tronco evolutivo que los monos.
Que sí, que en algunas cosas somos iguales,
pero oye, hay algunos monos por ahí a los que no nos parecemos tanto.
Al menos a simple vista.
Podría seguir hablándoos de esto durante horas porque tengo un C2 en biología,
obviamente, pero, en realidad, solamente quería poner un ejemplo de cómo las apariencias pueden engañar (vale,
a lo mejor no es el mejor,
pero ¿a que os he dejado locos con lo del rinoceronte?
Y ¿a que no te puedes sacar de la cabeza el culito de ese babuino?).
El caso es que, detrás de dos cosas tan diferentes,
puede haber nexos de proximidad que no nos esperábamos.
Bueno, un C2…
Pero ¿por qué usamos hipocorísticos?
Pues, sencillamente, para darle un trato especial a una persona,
ya sea positivo o negativo.
Pero, cuidado, no hay que confundir los hipocorísticos con dos nombres diferentes que tienen el mismo origen.
Por ejemplo, Ataúlfo y Adolfo tienen el mismo origen,
pero actualmente son dos nombres diferentes.
Sin embargo, Paco y Pancho sí son hipocorísticos de Francisco,
porque es común que a los que tengan ese nombre se les llame así y,
además, ambas formas provienen del original Francisco.
Bueno, creo que ya ha quedado claro lo que son y lo que no son los hipocorísticos, ¿no?
Pues a otra cosa…
Mariposa.
La lista es totalmente interminable.
Como, por ejemplo, estos:
O el favorito de los argentinos: CONCHA (que es Concepción).
Pero hay muchísimos más, y algunos son de zonas muy específicas.
Así que, antes de seguir con el vídeo,
os animo a que dejéis en los comentarios los más típicos de vuestra zona,
que seguro que aprendemos un montón (y ya de paso, le das a "me gusta" y te suscribes ;)).
Por cierto, yo hablo desde el punto de vista de una española,
así que si me veis desde otros sitios,
es probable que los nombres que veáis a continuación no sean comunes en vuestros lugares de residencia.
Pero, bueno, el caso es que estos "motes" se han convertido en nombres…
Pero ¿existe algún patrón?
¿Hay algún paradigma o proceso mental para crearlos,
o son totalmente aleatorios?
Pues, bueno, lo más rápido, fácil y productivo es acortar el nombre.
Bernardo > Berni, o Ber.
Leonardo > Leo
Alberto > Alber
Hay procesos fonéticos realmente curiosos que solamente se dan en este ámbito de la lengua.
Por ejemplo, es frecuente que los sonidos [s,θ] cambien a [ʧ].
Ignacio > Nacho, Lázaro > Lacho, Tránsito > Tacho, María Jesús > Chus, María José > Che.
Como se puede ver también en estos ejemplos,
el primer elemento del hipocorístico suele estar presente también al principio del nombre original (o más rara vez,
en la mitad),
mientras que el último elemento suele coincidir en ambas formas.
Luego, por otro lado, el sonido [f] suele darnos hipocorísticos con [p].
Francisco > Paco O Pancho, Alfonso > Poncho.
La estructura del hipocorístico suele ser CVCV
(o sea, consonante vocal consonante vocal) y suele ser paroxítono (o sea, de acentuación llana).
A veces se le suele añadir un sufijo diminutivo:
-ito, -iño...
-cho, de origen euskera.
Juan > Juancho.
Pueden, simplemente, abreviarse:
Candela > Cande.
Pueden abreviarse pero, además, unírsele un sufijo, como Ramón > Moncho.
Muchos de ellos surgen por imitación del lenguaje infantil:
Guillermo > Güili, Rosario > Charo, Gregorio > Goyo.
Pero hay una cosa que hay que tener en cuenta:
Aunque se pueden buscar patrones, organizarlos y clasificarlos,
es un aspecto de la lengua en el que es muy difícil buscar leyes o paradigmas,
y estoy totalmente segura de que encontraréis casos en los que todo lo que os acabo de decir no se cumpla o incluso se contradiga.
Porque la lengua la hablan las personas,
y las personas están muy lejos de ser exactas.
Pero para terminar quiero explicaros un caso en particular,
que era el que más me volvía loca cuando era pequeña,
porque no lo entendía, y que me sigue pareciendo el más fascinante.
Santiago, Jacobo, Jaime, Yago, Tiago y Diego...
son el mismo nombre…
Bueno, en realidad no, pero tienen el mismo origen.
Jaime, Diego y Yago vienen de la misma palabra.
Es que te lo cuentan y no te lo crees.
Pero ¿y lo bien que vas a quedar mañana cuando se lo cuentes a tus compis de trabajo?
¿Qué?
Aunque, bueno, lo que os voy a contar no es realmente un caso de hipocorísticos,
sino más bien del origen de los nombres,
pero, aún así, creo que es muy curioso y que os va a molar.
En acadio, la lengua semítica que hablaron los asirios y babilonios allá por el segundo milenio antes de nuestra era,
existía un nombre que era Yakuv El (muy similar al nombre de Superman.
- "Soy Kal-El de Kriptón".
¿Casualidad? No lo creo…)
y también existía una variante que era Yakuv Baal
(El y Baal eran dos nombres para un mismo dios,
o dioses muy próximos).
Su significado era "el protegido de El o de Baal".
De esta lengua pasó al hebreo Ya'akov.
En realidad, como el hebreo también era una lengua semítica,
no sabemos si tomó el nombre del acadio o en realidad es un nombre anterior a ambas lenguas que tuvo resultados diferentes en cada idioma.
Pero sí que es interesante ver que en el Génesis se le otorga al nombre una etimología popular y dicen que viene de yavek,
que significa talón (o sea 'el talón de El', o de Baal).
Pero, bueno, de aquí pasó al griego Iakobos en la primera traducción de la Biblia,
y fue de aquí de donde lo tomó el latín y cuando surgió la forma Iacobus.
Y ahora empieza lo bueno.
Iacobus, tal cual el nombre latino, dio lugar a Jacobo,
es una evolución evidente y lógica,
aunque también es verdad que no sigue los procesos de evolución fonéticos mayoritarios del latín al español.
Pero, bueno, parece ser que en Occitania, la parte más al sur de Francia,
surgió la variante Iacomus (el cambio de b a m es bastante común fonéticamente.
De hecho, en japonés, la palabra samurái era, antiguamente, saburái,
porque en realidad la m y la b son ambas bilabiales,
por lo que articulatoriamente tienen puntos comunes).
Este Iacomus, presumiblemente, pasaría a *Iacmo y luego a Jaime.
El nombre en occitano y francés sería James,
que es el que luego tomó en inglés.
Pero también se dio otra fórmula:
se perdió el final.
O sea, que de Jacobus se perdió la última sílaba [Jacobus] y dio lugar al nombre Yago (en algunos sitios escrito con doble L).
Y ahora vamos a ver qué pasa con la otra variante:
Santiago.
En realidad, si lo vemos con perspectiva, es muy fácil.
IACOBUS era el nombre latino, como ya hemos dicho,
pero era un santo, así que vamos a ponerle su título delante:
SANTUS IACOBUS.
Y ahora lo juntamos:
SANTIACOBUS.
Fácil, ¿verdad?
De unir el título con el nombre surgió un nuevo nombre:
¡San Jacobo que posteriormente evolucionó a Cachopo!
¡Que noooo!
Ejem… Santiago.
Pero no todo el mundo se olvidó de que ese San- era un título,
así que decidieron separarlo,
pero lo separaron por otro lado:
San Tiago.
Aquí tenemos la versión portuguesa, Tiago,
aunque rara, no es desconocida en España (y no sé si en Latinoamérica se usa o no).
Pero esto no acaba aquí,
y es que ese Tiago, muy probablemente, pero dejando un resquicio de duda,
es también el origen del nombre Diego.
Y, bueno, existen otros nombres que también tienen un origen común,
aunque esos nombres originarios no han sido tan prolíficos como Iacobus:
Sofía y Sonia,
Eulalia y Olaya,
Águeda y Ágata,
Juan e Iván,
María y Miriam…
Y yo creo que con esto ya tenemos bastante por hoy,
así que este peluche se va a su estuche ;)
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