西语助手
2023-02-08
Escucha estas palabras a ver si te suenan familiares.
A lo mejor te suenan porque las palabras azúcar, sorbete, guitarra y alacrán son arabismos.
¡Y hay miles de ellos!
Hay algunas que pueden ser obvias como almohada o alcoba,
pero también hay otras que no tanto como… La gran influencia del árabe hace que el español sea diferente a otras lenguas romances como el francés o el italiano.
Del árabe heredamos palabras como fulano, Almería, la zona de España donde yo nací, o alacrán.
En este video te contamos la historia de esta interferencia lingüística y te damos un par de pistas para reconocer arabismos.
Todo esto empieza en el año 711 cuando los ejércitos musulmanes empezaron la conquista de la Península Ibérica y entraron por el sur de lo que hoy es España.
A este territorio lo llamaron Al-ándalus, parte de lo que hoy conocemos como Andalucía.
Aunque la mayoría de estas personas no hablaban árabe:
hablaban Amazigh, o bereber como llamaron los romanos a un conjunto de lenguas del norte de África.
Y entonces, ¿cómo fue que el árabe se volvió la lengua de mayor influencia?
La clave fue la religión.
Porque los rezos, plegarias y tradiciones del Islam… todas… tienen que leerse en árabe.
La mayor parte de la elites, la mayor parte de las autoridades del Al Andalus, eran musulmanas.
Esto hacía que el resto de la población tenía que convertirse a esa religión si quería tener bueno pues mejor una mejor situación en la sociedad.
Así que unos cientos, quizás unos miles de arabófonos lograron arabizar a todas las personas que vivían en esta zona a través de la religión.
De hecho las palabras que usamos para hablar de la religión musulmana,
como imam, Islam, o mezquita todas tienen sus raíces en el árabe.
La influencia musulmana duró hasta 1492 cuando los reinos cristianos conquistaron la península.
Pero para ese entonces la mezcla lingüística de casi 800 años ya estaba hecha y no solo en el castellano.
También hay arabismos en otras lenguas romances que se hablaban - y se hablan - en estos territorios como el gallego o el catalán.
Historiadores y lingüistas tienen muy claro cuándo comenzó esta mezcla de idiomas,
pero no hay un consenso sobre cuántos arabismos hay en el español.
Algunos estudios dicen 2 mil, otros 4 mil.
Son difíciles de contar porque hay arabismos que en español se derivan.
Por ejemplo - la palabra aceite viene del árabe Zayt.
Pero luego tenemos palabras derivadas de esta como aceitoso o aceitera que se formaron después de que el arabismo se mezclara con el castellano.
Entonces, ¿contamos un arabismo o tres?
Lo que sí queda claro es la amplia influencia de esta lengua en el castellano,
sin importar las cifras concretas.
Precisamente, la palabra "cifra" es un gran ejemplo.
Hoy en día la usamos para hablar de números en general pero viene de esta palabra en árabe,
sifr, que significa cero.
La palabra álgebra también es un arabismo.
Aquí te va otro ejemplo: A lo mejor has escuchado el equivalente en árabe de "si Dios quiere".
Además hay que considerar la influencia de otras lenguas.
No solo porque dos palabras suenen similar quiere decir que nos encontramos con un arabismo.
¿Cómo podemos identificar las huellas más clásicas que dejó el árabe en el español actual?
La primera forma, la más fácil es buscar palabras que empiezan con los prefijos A o AL.
Ya hablamos de varios ejemplos como aceite, azúcar, o almohada.
Otro legado son los gentilicios que no tienen formas masculinas ni femeninas y que terminan con una i latina.
Por ejemplo las palabras qatarí, pakistaní o iraquí todas llegaron al español como arabismos,
y no solo porque hablan del mundo árabe.
Es la terminación en i lo que es clave - decimos marroquí, y no marroquía o marroquío ¿no?
Y otra herencia clara para los lingüistas son muchos topónimos o nombres de lugares que son derivados de palabras en árabe.
Muchos de ellos están en España, claro,
en sitios que fueron arabizados durante el periodo que ya mencionamos.
Hay muchos, pero te muestro algunos:
El nombre de la ciudad española de Medinaceli viene de madina,
que en árabe significa ciudad.
La palabra árabe wād que significa río,
es la raíz del nombre de las ciudades de Guadalajara, tanto en España como en México.
En la provincia de Zaragoza, el nombre de la ciudad de Calatayud viene del arabismo qalaa,
que significa fortaleza.
Y no se nos puede olvidar Gibraltar, cuyo nombre viene de yabal que significa montaña.
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