西语助手
2025-03-10
La música tiene como un superpoder y es como…
Es casi que…
La música te permite acceder a espacios que son casi físicos.
O sea, tú cierras los ojos y tú le pones play a una canción y tú…
O sea, no sería raro decir que te transporta.
Nadie diría: “¿Qué?
¿Te transportas?Para nada”.
No, tú cierras los ojos y pones una canción que te gusta y tú te vas.
A algún lado, diría uno, te vas a otro lugar.
Uno diría: “Pero ¿otro lugar?Si mi cuerpo está acá”.
Claro, pero es que las canciones son puertas de entrada a lugares que son casi físicos.
Casi que uno puede palpar una realidad diferente a través de las canciones.
Que no pasa con las ideas.
Cuando tú cierras los ojos y alguien te dice algo o te enseña algo,
te puede abrir la puerta a ideas…
Pero la música casi que es arquitectónica, parce, es casi…
Es espacial, te lleva a un lugar…
Esa vaina es increíble.
¿Por qué? Yo no sé, hay algo…
hay algo etéreo, indescriptible en la música que a mí me sigue causando una fascinación tremenda.
La música, a mí, me ha servido de muchísimas cosas, de muchísimas cosas…
De manera terapéutica, incluso.
Yo me canso de encontrar a gente en la calle que me dice:
"En la pandemia, en la mitad de la pandemia,
nos juntábamos en la familia y poníamos tus canciones en la casa y era como si verdaderamente estuviéramos todos en un lugar más chévere.
Porque estábamos ya tan aburridos de mirar el apartamento que,
de repente, una canción tuya como que nos levantaba y nos daba ganas de…
Juepucha, de vivir, de seguir viviendo, de cuidarnos para que no nos pase nada, de celebrarnos…"
Y dice uno: “Parce, pero es una canción que está hablando de cualquier otra cosa,
de una mesa, de un piso…”.
Y dice uno: “Bueno, pero ¿y cómo significa eso?” Bueno, porque la música es fascinante.
Me encuentro tanta gente que cuenta unas historias, parce.
Que es la parte más linda también.
Porque uno, como creativo, uno tiene una idea…
Una semillita, la siembra, hace un arbolito, lo convierte en canción y lo suelta.
Luego, ese arbolito tiene voluntad de escribir una historia independiente a tu voluntad como creativo,
en la vida de cada una de las personas que la escuchan.
Qué vaina tan extraña.
Dice uno: “Es que con tu canción, yo sané mi relación con mi madre”.
Dice uno: “Parce, con Vida de Rico a lo bien”.
Dice uno: “Pero ¿cuál frase específicamente? ¿La de la cervecita en la playa?” Y uno subestima las canciones y uno dice…
Y, luego, te encuentras con que esas canciones tienen su voluntad y son usadas por ese intangible,
parce, para tocar el corazón de las personas.
¿Mi parte favorita de mi oficio? Es cuando me encuentro alguien en la calle y me quiere decir algo intencional.
Esa es mi parte favorita de mi vida.
Si es alguien que dice: “Ay, mira, el del bigote, una foto”.
Digo: “Bueno, la foto, tal”.
Pero cuando alguien llega y me dice: “¿Te puedo decir algo?” Yo digo: “Uy, parce, mi momento feliz”.
Porque viene alguien a contar alguna vaina fantástica.
Y es todo por los lados… Y es cuando digo yo: “Bueno, dejémonos sorprender”.
Porque caen las historias más fantásticas que te puedas imaginar.
Las tengo escritas en mi cabeza todas.
El otro día me contaba una chica…
Llegaba y me decía: “Mi papá y yo no teníamos tantas cosas en común.
Era como que no la llevábamos bien… Pero mi papá se enfermó.
Le dio… " No me voy a acordar en este momento… Alguna enfermedad terminal.
Y el man tenía que empezar a tener sesiones de quimioterapia.
Entonces, iban en el carro y esta tipa era la que tenía más tiempo libre y dijo: “Yo lo llevo”.
Entonces, iban en el carro y la clínica era bien lejos y decían: “¿Y qué ponemos?” Entonces, arrancaron a poner a Camilo.
Entonces, era un momento en que el papá dijo: “Bueno, como que me gusta”.
Y la hija: “A mí también.
Es lo que me gusta a mí”.
Y arrancaron a tener una relación, el papá y la hija,
escuchando mis canciones mientras iban a la quimio.
Y volvían y taque, taque…
De repente era: “Papi, vamos al carro para la quimio a escuchar a Camilo”.
Y se convirtió en un vínculo de dos personas.
Y yo en mi casa no tenía ni idea, yo estaba cocinando…
Y mis canciones escribiendo un vínculo entre dos personas.
Luego la tipa, de repente tal, el papá…
La enfermedad fue cogiendo ventaja y al papá lo tenían que desconectar.
“Entonces, vamos a desconectar al papá.
¿Qué canción le ponemos al papá cuando lo desconectemos? Una canción de Camilo”.
Entonces, esta niña estaba contándome cómo despidió a su papá.
Y me dan ganas de llorar porque es muy fuerte, marica.
Yo nunca pensé en esa vaina.
Yo cuando escribo las canciones, yo no estoy pensando en eso, marica.
Pero luego suceden esas historias.
Y dice ella: “Sí, despedimos a mi papá con una canción tuya”.
Y yo decía: “Guau”.
Le di un abrazo, nos despedimos, no nos volvimos a ver.
Ella me escribió eso en una cartita y la guardé.
Pero la música tiene ese poder, parce.
Me encantaría llevarme yo esa medalla y decir:
“Si es que yo soy tan chévere que, imagínate,
mis canciones son las mejores.
Hay otros músicos, pero es que yo, de verdad, soy el mejor.
Entonces, me eligen por eso”.
Uy, no, no, eso es algo que está en otro reino.
Entonces, yo le debo mucho a ese intangible,
que hace que mis canciones tengan un sentido en la vida de las personas.
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