西语助手
2020-07-29
Ya desde la Grecia Clásica, el poeta Jenófanes se quejaba: "¿Cómo es posible que a los atletas se les den los honores y premios que merecerían los sabios? No por ganar un juego la ciudad será mejor gobernada".
Hasta la fecha pareciera irracional que un juego aparentemente intrascendente pueda levantar ardorosas apasiones.
¿Por qué tantos aman el fútbol?
¿Qué pasa en un celebro de un aficionado?
Los estudios han demostrado que mientras mira un juego, se encienden en el espectador las "neuronas espejo".
Las celulas nerviosas que se activan por igual cuando ejecutas una acción que cuando observas como otro la ejecuta.
Este proceso provoca que te pongas en los zapatos de los jugadores y experimentes lo que ellos.
Entonces cada que un jugador de tu equipo mete un gol se activan las neuronas espejo.
El hipotálamo y el área tegmental ventral producen dopamina y sientes una placentera recompensa como si tú mismo hubieras metido el gol.
Esta experiencia es adictiva, por lo tanto buscamos repetirla una y otra vez.
Y otras hormonas entran en juego: testosterona, adrenalina, cortisol y oxitocina, por ejemplo.
Este efecto se llama "Gratificarse con la gloria reflejada".
Hay un vinculo entre el desempeño de nuestro equipo y nuestra propia autoestima.
De hecho, hay estudios que demuestran que los fans de equipos que acaban de ganar se sienten más seguros y confiados en sus propias habilidades aunque no sean deportivas, que los fans de equipos que acaban de perder.
Mucha gente reporta que le gusta ver deportes por que constituye una manera de escapar momentáneamente de la realidad.
Quienes tienen una existencia aburrida buscan algo emocionante, y quienes viven en continua tensión, algo que los relaje.
En ambos casos, el hecho de que el resultado no tenga mayores consecuencias en su vida es parte del atractivo.
Lo curioso es que ver un partido donde le vas a un equipo realmente no es relajante, sino más bien estresante, pero estresa de una manera placentera llamada "Eustress" por los especialistas.
Es una forma de excitación que más se disfruta mientras más cerrada sea la competencia.
Pero, ¿por qué echamos porras a la mitad de los jugadores que están en la cancha, y abucheamos a la otra mitad?
Es curioso porque, en los deportes actuales los jugadores cambian de equipo con frecuencia.
Y muchas veces ni siquiera son de la localidad.
Lo único que permanece constante son los colores de uniforme.
Entonces, como dice el comediante Jerry Seinfeld "No estamos apoyando a los jugadores sino a la ropa que usan".
Bueno, aquí ya entran en juego factores familiares, sociales y culturales todavía no muy bien estudiados, pero que tiene que ver con nuestra identidad.
Nos sentimos cercanos a quienes que representan nuestro lugar de origen, o a la gente con la que nos relacionamos.
Nos seduce la idea de pertenecer a algo mayor que nosotros mismos.
Brian Phillips dice: "Los deportes son como la música, la literatura, o la cine. Por cierto tiempo nos pide que renunciemos al control de nuestras emociones, que sintamos lo que nos haga sentir".
Y como cuando vemos una película, siempre buscamos con quien identificarnos.
La identificación puede ser tan fuerte que sea comparado a la afición deportiva con la religión.
El escritor uruguayo y aficionado al fútbol soccer Eduardo Galeano escribió: "En su vida, un hombre puede cambia de mujer, de partido político y de religión, pero no de equipo de fútbol".
El psicólogo Daniel Wann afirma que, en efecto, hay muchas similitudes.
En ambos hay: devoción, rituales, himnos, reliquias.
Tanto en la religión como en el deporte, es comun oír hablar de: espíritu, entrega, sacrificio.
Wann llega a afirmar que los deportes comerciales sirven a los intereses creados como una anestesia cultural que distrae al publico de las cuestiones políticas importantes.
El mismo Galeano quien defendía a la belleza y la alegría de la juego dice: "A medida que el deporte se ha hecho industrial, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegía de jugar porque sí, la tecnocracía del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol que renuncia la alegría. atrofia la fantasía y prohíbe la osadía".
Todo lo que hemos hablado se aplica a cualquier deporte.
Pero algo de especial tiene el fútbol para hacer el juego más popular del mundo con más de 4 mil millones de aficionados.
Algunos dicen que es porque es un juego rápido y agresivo.
O porque involucra a los pies que son una parte de cuerpo poco apreciada.
Lo más probable es que sea porque es muy accesible.
Aunque haya jugadores que ganan millones en gigantescos estadios, también lo pueden jugar felizmente un puñado de niños en la calle con una pelota parchada.
Sin dejar que te distraiga de las cosas importantes disfrútalo, súfrelo, y sobre todo, juégalo!
"El Pedriño García recibe y presta visita el esférico tira un centro magistral a la Juanita Messi quien dispara y gooooooooool"!
Curiosamente!
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