西语助手
2022-11-29
El día que conocí a Cristiano
fue un jueves de verano.
Voy a trabajar
por calle Cartagena, Ortega y Gasset.
Llego a Gucci, como siempre.
Me tocaba salir a las cinco de la tarde.
Me llama un compañero y me dice:
"Oye, Gio, yo estoy de vacaciones, pero mira,
va a ir una clienta a comprar unos abrigos.
Porfa, quédate media hora y atiéndela."
Y cuando estoy saliendo de la tienda,
veo que aparece un hombre guapísimo de casi dos metros,
acompañado por un niño y unos amigos.
Me quedo parada.
Se para Júnior en frente de mí,
supereducado, me saluda.
Entonces, fue como las risas, ¿no?
En plan que el niño me había saludado.
Claro, una chica jovencita, mona.
Empecé a sentir como cosquillitas en el estómago.
Y yo: "Pero bueno, ¿qué me pasa?"
Entonces no quería ni mirarle, tenía muchísima vergüenza.
Fue en ese momento que yo entré y Gio estaba aquí,
que ella estaba fuera de servicio.
Y fue como un momento de...
¿Cómo te voy a decir como nombre?
Fue de un clic.
Y fue ahí que me quedó en mi cabeza.
Esta es la pura verdad.
Empecé a atenderle en Gucci
y un día me escribió que venía a un evento, que sí iba a estar.
Y yo: "Ah, pues sí, a mí también me han invitado, pasaré".
Y yo llevaba todo el día pensando:
"¿Qué look me voy a poner? ¿Cómo me voy a peinar?"
Y cuando llegué, le vi guapísimo,
me acuerdo perfectamente lo que él llevaba,
lo que llevaba yo.
Nada, brindamos con un poquito de champán.
Y después me tuve que ir a la cena de empresa,
justo ese día.
No me apetecía nada irme a la cena de empresa.
Pero fue bueno porque nos dejó a los dos con las ganas.
Paso a paso, empezamos a hablar más
y las cosas fueron de una forma un poco natural.
No fue de inmediato, porque...
tardó a lo mejor dos meses.
Y fue en ese período que un poco dejamos de estar juntos.
Él tenía muchos partidos, la selección,
justo entre medias pasó lo de mi padre,
estuve un tiempo un poco abusentada, un poco...
pues estuve triste.
Y un día coincidimos en otro evento,
que estaba él con sus amigos y su hermano, Hugo.
Y me dijo:
"Gio, ¿te quieres venir a cenar?".
Y dije: "Por fin, ha llegado el momento".
Realmente empezamos a profundar más las cosas
cuando nos cruzamos en un evento,
hablamos un poco más, después le invité para cenar.
Yo estaba con mi hermano también.
Y ella aceptó venir a cenar.
Y estaba súper ilusionada.
Entonces, de camino al restaurante,
nuestras manos se chocaron.
Y sentí como si esas manos hubiesen estado conmigo muchas veces.
Y ya, una vez que por accidente nos chocamos,
pues ya como que nos las cogimos.
Cuando nos chocamos las manos,
pues... fue un momento... único.
Eran unas manos familiares.
Que encajaban a la perfección.
Fuimos a cenar.
Después yo me fui a casa, trabajaba súper pronto.
Él tenía entreno súper pronto.
Un partí...No, partído no,
porque nunca cena antes de los partidos.
Tenía un entreno.
Entonces me dejó en casa.
Y mi corazón: "Pum, Pum, Pum, Pum".
Y el momento súper especial fue un sábado,
que él jugó contra el Athletic.
O sea, me moría de ganas de poder verle y de estar con él.
Pero yo no le quería escribir.
¿Qué le voy a comentar yo?
Entonces, después del partido, me escribe.
Y me dice,
"¿Qué tal? ¿Dónde estás?"
Y yo pensando:
"Si te dijese que estoy en mi casa con todo preparado:
limpieza, el supermercado, la compra,
el uniforme limpio, duchadita y esperándote sentada."
Entonces le digo:
"Nada, en casa.
Ya me iba a dormir."
Y él: "¿Quieres cenar?"
Y yo:
"Vale", aunque ya había cenado dos horas antes.
Y yo:
"Vale, sí, cenamos."
Y vino a por mí después del partido.
Yo vivía en el bajo.
Y cuando fregaba, abría las ventanas para que se secase pronto.
Y entonces, de repente, escuché un motor y digo:
"Ya está aquí."
Entonces, salí súper feliz con mi mochilita.
Al día siguiente tenía que madrugar, tenía que trabajar.
Y llegué a su casa y tenía su puré preparado,
su verdurita, su pollo,
y yo recené como toda señora.
Era una chica súper interesante,
súper mayor para su edad, la verdad.
Tenemos algunos años de diferencia.
Y eso me empezó a enganchar,
a darme un poco de interés.
Él venía muchas veces después de trabajar,
y yo salí a las diez de la noche.
Él venía en …
Me acuerdo de alguna vez en Bugatti.
Mis compañeros, locos.
Yo llegaba en autobús y yo me iba en Bugatti.
O sea, la gente estaba que no se lo podía creer.
Para mí, era algo normal, entre comillas,
porque ella era mi novia.
Sé los coches que tengo y yo no podía ir a buscarla en taxi.
Pero era gracioso porque a la salía de la tienda
y yo la esperaba afuera,
con los coches vistosos que tengo.
Pero ella en ese aspecto, muy bien.
Salía rápido de la tienda,
se ponía en el coche y íbamos para casa.
Ella también salía un poquito tarde de su trabajo.
Íbamos para casa y así entrábamos en nuestro mundo.
Tuvimos un inicio de relación súper especial.
Muy bonito.
En el principio,
nunca pensaba que tenía esta magnitud que me iba a enamorar de ella.
No me esperaba, la verdad.
Pero pasado un tiempo, yo sentí que...
que ella era la mujer de mi vida.
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