西语助手
2021-01-05
Érase una vez, hace muchos pero muchos años, existían tres reyes que además de ser muy sabios, se decía que eran magos, porque sabían interpretar las estrellas.
Sus nombres eran Melchor, Gaspar y Baltasar.
Melchor vivía en Europa, era muy sabio y escribía libros contando sus viajes.
Gaspar que reinaba en Asia era conocido por su gran bondad.
Y Baltasar desde África era muy querido porque siempre sabía cómo ayudar a los demás.
Un día estando en su palacio, mientras miraban las estrellas, los tres descubrieron que había una en particular que brillaba más que ninguna.
Todos tomaron sus mejores ropas con telas brillantes y finas joyas para emprender emocionados un gran viaje, siguiendo aquella reluciente estrella, acompañados de sus animales, un caballo, un dromedario y un elefante.
Al cabo de unos días de viaje, los tres reyes magos se encontraron en el camino y comenzaron a hablar de aquella nueva estrella que los atraía poderosamente.
Juntos descubrieron que ella les llevaría al nacimiento de un nuevo rey, un rey de reyes.
Y todos estaban de acuerdo en que si visitaban a un rey, necesitaban llevar regalos dignos de su persona.
Melchor llevaba como obsequio oro representando con él la naturaleza real, ya que el oro es el metal más precioso del mundo.
Gaspar decidió llevar como obsequio incienso representando con el gloria, alabanza y poder.
Mientras que Baltasar llevaba de regalo mirra que es un perfume que proviene de la corteza de algunas plantas.
Tras un largo viaje, los Reyes Magos llegaron hasta Belén, justo ahí donde se había quedado quieta la estrella y encontraron con gran alegría en un pesebre tal y como lo habían pensado a un bebé con su madre María y su padre José.
Inmediatamente se pusieron de rodillas frente a donde dormía el niño y pusieron los regalos a sus pies.
El niño Jesús se puso tan contento con su visita que otorgó a los tres Reyes Magos el don de la vida eterna y la facultad de poder llevar regalos a todos los niños del mundo en la misma fecha en la que se los llevaron a él.
Para recibir los regalos, los niños deben enviar una carta a los reyes.
En ella deberán escribir los regalos que quieren y todas las cosas buenas que han hecho y por las que merecen recibirlos.
Es muy importante que la noche del 5 de enero, los niños y niñas dejen sus zapatos junto al árbol de Navidad y un poco de agua para calmar la sed de los animalitos que los acompañen.
Y Colorín colorado, este cuento se ha terminado.
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