西语助手
2019-08-22
A todos, en algún momento, se nos cortó la luz en nuestras casas.
Pero, ¿qué pasaría si ese corte fuese en todo el país al mismo tiempo?
¿Y si ese corte se mantuviera durante días y días?
A continuación, algunas de las consecuencias de vivir sin electricidad de forma inesperada en pleno siglo 21.
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El 16 de junio de 2019, a las 7:07 de la mañana, 50 millones de personas se quedaron sin luz en el Cono Sur.
El corte afectó a toda la Argentina menos Tierra del Fuego, el litoral de Uruguay y algunos departamentos de Paraguay.
En Buenos Aires se vivió un día del padre atípico, entre la lluvia, el frío y los semáforos que no andaban.
Un apagón de golpe ¡Pup! Un movimiento de luces. . . Mirá.
Está toda la ciudad a oscuras.
Pero más llamativo fue en Santa Fe, San Luis y Formosa.
Es que ese día hubo elecciones en esas provincias, por lo que algunos tuvieron que ir a votar bajo la luz de las velas.
A una semana del corte, todavía no se conocían las causas, aunque se creía que se trató de una falla aislada.
A partir del mediodía, la situación se fue normalizando poco a poco.
Lamentablemente, noticias de este tipo llegan muy seguido desde Venezuela.
El 7 de marzo de 2019, por ejemplo, se produjo un apagón que afectó casi todo el país.
Ahí lo pueden ver: la gente agarrando agua.
Esto se está complicando cada día más.
En Maracaibo, la segunda ciudad más grande, se extendió por cuatro días.
Si vamos hacia atrás en el tiempo, hay otros muy recordados.
En 2017 y 2018 Puerto Rico estuvo sin electricidad después del paso de los huracanes Irma y María.
En algunas zonas el apagón duró hasta 137 días.
En India, en 2012, se estableció el récord en cuanto a la cantidad de personas afectadas: fueron 620 millones de habitantes sin electricidad.
Es decir, el 9% de la población mundial.
El corte duró entre uno y dos días según la región.
Y si nos vamos unas décadas hacia atrás, en 1977 Nueva York estuvo 26 horas sin luz.
Fueron 10 millones los afectados y el corte produjo un caos total en la ciudad.
Saqueos, robos, represión y detenidos en una ciudad que ya venía golpeada por una frágil situación financiera en ese entonces.
Pero obviamente, desde esa época hasta hoy la tecnología ha avanzado mucho y nos hemos vuelto aún más dependientes de la electricidad en nuestra vida cotidiana.
Por eso es que nos planteamos cuáles son las consecuencias de que, de un momento a otro, todo un país se quede sin electricidad.
Para hacerlo, dejamos de lado las hipótesis más pesimistas, como los riesgos que puede haber de robos o saqueos, y nos concentramos en los efectos no deseados incluso en el marco de la ley.
En primer lugar hay consecuencias instantáneas.
Por ejemplo, el alumbrado público y los semáforos dejan de funcionar, salvo las pocas excepciones en que los focos tengan baterías con reservas para algunas horas más.
Una de las grandes complicaciones son los transportes.
El metro y los trenes, al ser eléctricos, quedarán fuera de funcionamiento.
Ni siquiera los trenes con locomotora podrán seguir prestando sus servicios, ya que el señalamiento y las barreras sí utilizan electricidad.
Los buses sí podrán dar servicio, siempre y cuando tengan combustible.
Es que no podrán recargar, ya que las estaciones de servicio quedarán automáticamente fuera de juego.
Los surtidores, para extraer el combustible al público utilizan electricidad.
En el caso de los vehículos particulares, lo mismo: tendrás suerte si tu tanque está lleno, porque mientras no haya electricidad no podrás cargar combustible.
Lo que puede resistir algunas horas es el servicio de agua corriente.
En realidad, se podrá consumir el agua acumulada en los tanques y depósitos.
Pero no más que eso, ya que las compañías que proveen agua no pueden poner en circulación más agua de la que ya está en la red en ese momento.
En condiciones normales, esto alcanzaría hasta unas 6 u 8 horas.
El tema es que en situaciones atípicas como esta muchas personas quieren asegurarse su parte, por lo que acumulan y reservan agua y eso disminuye las reservas.
Por eso es que a las 4 horas tal vez no haya más agua.
Por otro lado, imagino que ya se estarán preguntando qué pasa con los teléfonos móviles.
Bueno, obviamente, variará según cuánto le dura la batería y qué nivel de carga tenía cuando se cortó la electricidad.
Para recargarla, existen algunas opciones.
La más simple es si tienes un power bank disponible.
Por fuera, existen algunos trucos para recargar un smartphone de forma casera, como utilizando una pila o hasta una papa.
Bueno, suponiendo entonces que tenemos un móvil cargado, ¿para qué nos sirve?
En principio, no tendremos wifi, está claro.
Las redes móviles sí estarán disponibles, ya que las antenas tienen una autonomía de unas 12 horas sin luz gracias a que cuentan con baterías.
Durante ese tiempo, podremos conectarnos a internet por 3G o 4G.
Sin embargo, es probable que se colapsen las redes, ya que todo el mundo estará intentando conectarse de esa forma.
Pasadas esas doce horas sí comenzará una situación más caótica, ya que no podremos acceder tampoco a las redes móviles.
Ya imagino a algunos melancólicos imaginando que podemos comunicarnos en esa situación con teléfonos de línea.
Si bien es cierto que antes funcionaban normalmente sin electricidad, en los últimos años se empezaron a reemplazar los cables por nuevas tecnologías, por lo que incluso tampoco podremos recurrir a los teléfonos de línea.
Esto siempre y cuando alguien tenga uno disponible y, peor aún: tenga alguien más a quien llamar.
¿Y qué pasa con la comida? Bueno, las heladeras podrán mantener bien a los alimentos por unas 3 o 4 horas.
Lo que esté en el freezer se podrá mantener hasta 48 horas, si el freezer está lleno, siempre y cuando se mantenga cerrado.
Para cocinar, la red de gas no se vería afectada en principio, así que quienes tengan este servicio lo podrán seguir usando.
Una opción que algunos pondrán en marcha para seguir con luz son los generadores eléctricos, que funcionan con combustible.
Depende del uso que se le dé y del combustible que se tenga disponible puede durar, en promedio, unas ocho horas.
Esta alternativa es la que permitirá que varios servicios esenciales puedan seguir funcionando, como las terapias intensivas de los hospitales o la policía.
Para ellos, los generadores les podrán servir por más tiempo, ya que sí podrán conseguir combustible.
En estos casos tan extremos, los camiones que transportan el combustible no lo llevarán a las estaciones, sino que lo harán directamente a quienes prestan servicios clave para el funcionamiento básico de la sociedad.
Quienes también utilizarán generadores son los aeropuertos, ya que muchos aviones se podrían encontrar cerca de aterrizar.
Allí se prioriza la electricidad para los servicios esenciales, como la torre de control, la iluminación de la pista, el balizamiento y la radiofrecuencia.
Además, cuando un avión aterriza, muchos de los vehículos que están en pista también utilizan baterías y también tendrán una vida útil de algunas horas.
Pero quienes sí estarán en serio riesgo desde el principio serán los electrodependientes.
Es decir, aquellas personas que necesitan de la electricidad para seguir viviendo por alguna patología que sufren.
En este caso, tendrán que recurrir a generadores o a hospitales que los tengan para que sus vidas no corran riesgos.
Hasta acá, algunos de los efectos de un apagón total en un país.
Pero sin dudas habrá muchos más.
¿Cuáles serían, según tu criterio, las consecuencias más extrañas de que tu país esté sin luz por mucho tiempo?
Dejanos tu comentario más abajo.
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