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2017-04-14
La celebración de la Semana Santa en Zamora (Castilla y León, España) solo se entiende cuando se vive: uno de cada dos zamoranos participa en las procesiones que conmemoran la Pasión y Muerte de Cristo.
El recogimiento y el silencio son las señas de identidad de las celebraciones religiosas en esta ciudad de Castilla y León, España, que suma 16 hermandades y 35.000 cofrades, más de la mitad de la población civil de la ciudad.
La Semana Santa de Zamora está declarada como de Interés Turístico Internacional desde 1986 y Bien de Interés Cultural desde 2015.
La Semana Santa de Zamora aspira a ser reconocida Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El Viernes Santo, la Cofradía de Jesús Nazareno desfila desde las cinco de la madrugada durante más de ocho horas. A toque de corneta y tambor del merlú, es la procesión más larga y numerosa y célebre por la parada en las Tres Cruces para degustar las tradicionales sopas de ajo.
La procesión más intimista es la de "Las Capas Pardas", la noche del Miércoles Santo.
Zamora mantiene viva una tradición y una devoción que se transmite de generación a generación, y se adquieren a una edad temprana, donde la austeridad, silencio y recogimiento acompañan el sonido roto de las matracas, el Barandales o la llamada del Merlú.
Los zamoranos tienen en 'La marcha fúnebre' de Thalberg una de las piezas fundamentales de su banda sonora.
Cofradías
Las 16 cofradías de la ciudad cuentan con cerca de 35.000 hermanos y hermanas, de los que desfilan unos 30.000, uno de cada dos zamoranos, sean o no creyentes.
"Son igual de importantes 'los hermanos de acera' que los cofrades, porque todos nos unificamos y formamos parte de la Semana Santa", opina Isabel García quien, presidenta de la Junta Pro Semana Santa de Zamora, en la que se agrupan las diferentes cofradías de la ciudad.
El traslado del Nazareno de San Frontis hasta la catedral, en la noche del Jueves de Pasión, marca el inicio de la Semana Santa en esta ciudad de Castilla y la procesión de la Cofradía de la Santísima Resurrección, el final.
"La fila te aporta un anonimato muy importante, vas con tu caperuz, nadie te reconoce y eres uno más. En la carga se comparte el esfuerzo, hay más hermandad, y sí cargas una imagen de devoción, el sentimiento religioso es muy fuerte", cuenta Javier.
En la última procesión, los hermanos desfilan vestidos con ropas 'de domingo' y no con túnicas ni caperuces, y "de domingo" acompañan el encuentro de las imágenes de Cristo Resucitado y la Virgen del Encuentro, celebración que se remonta al menos a 1544.
"El baile del 'Cinco de copas', como se conoce popularmente al grupo escultórico Jesús del Calvario, al ritmo de la marcha fúnebre de Thalberg a la salida del templo, es uno de los momentos centrales de las celebraciones religiosas zamoranas.
Desde 2011, cada cofradía cuenta en Zamora con un Barandales, encargado de anunciar el paso del desfile con el tañido de dos esquilas. Pero hasta 2011, esta labor la realizó un solo hombre.
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