西语助手
2018-08-01
De la "A" a la "Z", de la imprenta a la era digital, la Real Academia Española fundada en 1713 bajo el Reinado de Felipe V es la casa de las palabras y de la lengua desde hace tres siglos.
En su sede actual, inaugurada en 1894, se conservan retratos de los directores que siguieron al primer rector de la corporación Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena.
Guiados por su lema fundacional, limpia, fija y da esplendor, los académicos publicaron el primer fruto de sus trabajos en 1726, el Diccionario de Autoridades.
Después, desde 1780, aparecieron sucesivas ediciones en un solo tomo, concebido ya como un diccionario de uso, hasta llegar a la 23ª, conmemorativa del tricentenario.
La Academia está formada por 46 miembros de número, cuyas plazas están designadas con letras mayúsculas y minúsculas del abecedario.
Su trabajo se suma al desarrollado por los colegas de las otras veintiuna corporaciones de América y Filipinas.
Todas ellas forman, desde 1951, la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Fruto de esa política panhispánica son las últimas obras lingüísticas elaboradas conjuntamente y aprobadas por consenso, la gramática, la ortografía, los diccionarios.
Hay otros libros, las ediciones conmemorativas, desde el Quijote hasta Cien Años de Soledad y la Ciudad y los Perros, han logrado un gran éxito editorial sin olvidar nuestra mejor tradición literaria reunida en la biblioteca clásica, que incluirá finalmente 111 títulos.
Año tras año, la Academia procura mejorar el acceso a su patrimonio y dar a conocer sus actividades.
Con el apoyo del Estado, de la fundación pro RAE que preside el rey y de diversos patrocinios, la corporación impulsa iniciativas como el Corpes 21, un gran banco de datos léxicos que reúne en su primera fase 300 millones de formas del español de todo el mundo.
El objetivo académico es difundir paulatinamente en la red los contenidos de sus obras lexicográficas y de sus fondos documentales, bibliotecas, legados, ficheros, archivos.
Otro de sus proyectos más ambiciosos, el Nuevo Diccionario histórico del Español, se concibe ya como una publicación destinada directamente a internet.
La academia también utiliza la red como medio para resolver las dudas y consultas lingüísticas planteadas por los usuarios.
Presente y pasado, modernidad y tradición.
La memoria de la Institución está recogida en las actas de las sesiones académicas, escritas por los distintos secretarios y conservadas en diferentes formatos desde el 3 de agosto de 1713 hasta nuestros días.
Creada al servicio de la lengua en el siglo 18, la Real Academia Española sigue leal a su misión de entonces, fiel a un compromiso con los ciudadanos, mantenido a lo largo de la historia.
Desde esta casa de todos, habitada de la "A" a la "Z" por la vida apasionante y prodigiosa de las palabras.
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