2016-03-24
La confesión de un antiguo jefe paramilitar ha creado un escándalo político en Colombia.
En su testimonio, asegura que la desmovilización de un grupo hace 8 años fue una farsa.
En el país preocupa que los treinta mil paramilitares que según el Gobierno dejaron las armas, sigan activos y vinculados al narcotráfico.
Noviembre de 2003, uno a uno, los paramilitares del Bloque Cacique Nutibara entregan sus armas y vuelven a la vida civil.
Cumplen así con el plan del expresidente Uribe, que les ofrece penas muy cortas si se entregan y confiesan sus crímenes.
Ocho años después, se ha sabido que todo esto puede haber sido una farsa. Fréddy Rendón, alias el Alemán, antiguo jefe paramilitar extraditado actualmente en Estados Unidos, ha confesado que muchos de los que se desmovilizaron no eran paramilitares, eran campesinos, gente humilde a la que se pagó para que se hicieran pasar por " paras" o narcotraficantes que buscaban una reducción de sus penas.
El Gobierno dice que aquella desmovilización fue legal, y que no hubo irregularidades. Y afirma que no se debe creer a los delincuentes.
" No terminemos prisioneros de la estrategia de las organizaciones armadas ilegales " .
Sin embargo, son ya varios jefes paramilitares capturados los que confiesan que aquella desmovilización fue una farsa, y que muchos de los " paras" siguieron en armas.
El escándalo se está investigando, pero, la gran pregunta que se hace la gente aquí en Colombia es: ¿dónde están los treinta mil paramilitares que según el Gobierno, dejaron las armas durante el mandato de Uribe?
Los expertos en seguridad sostienen que los " paras" que no se entregaron forman hoy las llamadas bandas emergentes.
El Gobierno reconoce hoy que son la principal amenaza para el país, y ha lanzado una ofensiva contra estas bandas.
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