西语助手
2022-01-17
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Cuando escuchamos la palabra boom, nos imaginamos una gran explosión.
Y eso fue precisamente lo que significó este fenómeno literario,
que dio mucho de qué hablar a mediados del siglo XX.
Fue una explosión de creatividad, magia, talento,
pero sobre todo de ventas y reconocimiento de la destreza en la pluma de un grupo de autores.
En realidad, el boom latinoamericano no fue un movimiento o corriente literaria.
Más bien se ha entendido como un fenómeno editorial y de proyección internacional de algunos escritores latinoamericanos.
Muchos de ellos totalmente desconocidos hasta ese momento
Se conjugaron varios elementos.
Por un lado, varios jóvenes escritores de distintos países de Latinoamérica estaban en su mejor momento creativo y publicaron especialmente novelas y cuentos que rompían con las tradiciones literarias e innovaron con grandes piezas literarias únicas y experimentales.
Aspecto que llamó mucho la atención en Europa y Estados Unidos.
Todos fueron enmarcados en el movimiento del realismo mágico,
cuyo máximo exponente fue el escritor colombiano Gabriel García Márquez,
con su novela Cien años de soledad,
donde se mezclaban hechos reales de la historia y la cultura de Colombia,
con sucesos fantásticos, míticos y maravillosos.
Esta mezcla sin igual, era algo que exaltaba las emociones de los lectores,
hasta el punto de que la visión respecto a Latinoamérica cambió de forma radical y los libros no paraban de leerse con el máximo interés de conocer más sobre la cultura de estos países.
Otros autores, considerados partes del boom y representantes del realismo mágico fueron el argentino Julio Cortázar con Rayuela,
catalogada como antinovela, ya que le daba un tratamiento diferente a la estructura,
como un tablero de instrucciones para ser leída,
saltar de un tiempo a otro, usar multiplicidad de narradores,
intercalar monólogos, entre otros recursos.
Así mismo, el peruano Mario Vargas Llosa con la ciudad y los perros,
el mexicano Carlos Fuentes con La muerte de Artemio Cruz,
el argentino Ernesto Sábato con El Túnel,
entre otros, todos usar un mecanismo similares como el tiempo no lineal,
el uso de varios narradores y ciertos experimentos con el lenguaje.
Fue toda una revolución en la literatura,
enmarcada en tiempos convulsos social y políticamente.
La Revolución Cubana acababa de tener lugar un hecho que sin duda marcó al continente.
También se desarrollaba la Guerra Fría y la Unión Soviética se mostraba bastante fuerte y activa en el mundo.
La tendencia a apoyar los movimientos de izquierda y las revoluciones fue evidente en estos escritores.
Incluso muchos de ellos militaban políticamente en el comunismo y estaban exiliados por las dictaduras de sus países.
Esta convulsión, sin duda se trasladó hacia sus obras,
pero estos tampoco se limitaban a ser un simple reflejo de esta realidad.
Más bien era recreada y narraciones extraordinarias con los ingredientes de lo real maravilloso.
El boom tuvo su auge entre 1960 y 1970.
Diez años en los que la producción literaria llegó al máximo nivel y terminó de consagrar a estos autores.
Hoy en día son valorados como los grandes creadores que fueron y algunos siguen siendo.
El espíritu que dominaba en la atmósfera de ese período de tiempo nos sigue cautivando y ha convertido sus libros en grandes clásicos de la literatura universal.
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