西语助手
2021-11-29
El escritor mexicano Carlos Fuentes señalaba en sus visitas al Museo del Prado que él quería imaginar que Velázquez,
en el cuadro de Las Meninas,
en realidad estaba mirando hacia América.
Como sabemos, Velázquez nunca estuvo en América y dado que parece que le gustaba lo que significaba el continente al otro lado del Atlántico,
el Museo del Prado ha traído América a su casa, a la casa de Velázquez.
La exposición Tornaviaje, trata de poner en valor el rico patrimonio que,
llegado de América, se conserva actualmente en nuestras colecciones institucionales pero también en colecciones privadas e incluso en edificios de carácter religioso.
Este patrimonio a veces no es bien comprendido porque no se sabe ciertamente sus orígenes y no se sabe tampoco lo que ha significado su genealogía cultural hasta el día de hoy.
Hemos reunido en torno a cien obras de distinta cualidad estética,
de distinta categoría cultural y de distintas técnicas pero que vienen a plantear lo que es la diversidad del mundo americano durante la Edad Moderna, básicamente.
Uno de los ejes en torno a los cuales gira esta exposición sería el conocimiento del territorio americano,
un conocimiento que se hace desde el punto de vista geográfico,
pero también hay que entenderlo desde el punto de vista de carácter social y del territorio.
Hemos intentado exponer, a través de una red de obras,
cómo es esa sociedad americana que se va conformando durante la Edad Moderna.
Cuáles son las etnias que se imbrican:
españoles, europeos, los naturales de cada uno de los territorios pero también con las aportaciones de personas que llegan como esclavas,
desgraciadamente, inicialmente de África y también una mínima emigración que proviene de Asia.
Todo ello queda reflejado a través de retratos,
a través de actividades laborales que se están haciendo en un momento determinado y que nos permiten también elucubrar y,
de alguna manera, profundizar en las riquezas del territorio de América.
Por otro lado, hay que tener en cuenta de forma muy importante,
los procesos de catequización que se producen en todo el territorio americano.
En este sentido, como un eje principal también de esta muestra,
habría que entender los cultos, las devociones que llamamos "de ida y vuelta" en tanto y en cuanto proceden de España hacia América,
pero que también van a retornar bien con esas imágenes que se van a redefinir a partir de los artistas nacidos ya en territorio americano o los propios indígenas que van a aprender las técnicas que llegan desde Europa en ese momento,
pero también lo que puede significar las propias devociones americanas que viajan hacia España,
hacia Europa, con elementos tan significativos en la exposición como la Virgen de Guadalupe,
Santa Rosa de Lima o la Virgen de Copacabana,
por decir algún ejemplo.
En esta pintura de carácter religioso,
no olvidando tampoco todo el mundo de la retratística bien familiar o bien de personas de cargos concretos,
participan los grandes pintores de la época.
Esto es muy importante porque estamos hablando de cuadros que no solamente tienen un valor cultural en sentido genérico,
sino valores artísticos de alta cualidad.
De hecho, hay una pequeña sección en la exposición que llamamos "Los Apeles indianos",
que son pintores orgullosos de su profesión y que incluso van a firmar muchas de sus obras,
no solamente con el nombre, sino también con el lugar donde se hacen,
sintiéndose orgullosos de su propia tierra,
lo que enlaza también con algunas representaciones que ya he comentado de planos, de mapas, de ciudades,
de lo que puede ser el propio mercado, donde la propia sociedad americana exhibe lo que son sus ciudades, exhibe lo que son sus riquezas.
Toda esa riqueza va a llegar a través de los galeones que hacen escala,
que llegan siempre al puerto terminal de Sevilla.
Esas travesías del arte, travesías de productos que llegan de América,
se visualizan muy bien en la exposición a través de elementos de carácter cotidiano,
lo que puede hablarnos de cómo funcionan las viviendas, los palacios,
las casonas señoriales de los indianos que regresan a España para, de alguna manera,
hablar de su nueva situación social, de su nuevo nivel adquirido en las tierras americanas.
También habría que valorar, y muy mucho,
lo que es la tradición cultural prehispánica que pervive sobre todo a través de elementos de su propia iconografía,
de sus propios sistemas culturales, que van a aparecer de forma híbrida, de forma sincrética,
con propuestas estéticas llegadas desde España y que,
de alguna manera, se manifiestan no solamente,
insisto, a través de iconografía precisas,
sino también a través de técnicas.
Esto hace que técnicas como los enconchados,
como la plumaria, por ejemplo, de la que hay excelente representaciones en la exposición,
siendo técnicas prehispánicas se van a reconvertir con la llegada de los españoles y se van a convertir en una forma de expresión estética absolutamente original,
absolutamente inédita, de la que no había ningún tipo de muestra en el mundo europeo.
Habría que señalar que, en relación con esta exposición,
el Museo del Prado ha hecho un esfuerzo muy importante de recuperación patrimonial.
En sus talleres se han restaurado un número muy importante de obras que no estaban bien conservadas y a las que se necesitaba hacer pequeñas intervenciones o grandes intervenciones para que se mostraran en su absoluta belleza dentro de la exposición.
Esta propuesta del Museo del Prado, en definitiva,
repercute en nuestro patrimonio una vez que se devuelvan a su lugar de origen.
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