西语助手
2017-12-05
Mi nombre es Emiliano Salinasy voy a platicarles acerca del papel que tenemos los miembros de la sociedad civil frente al clima de violencia que está viviendo el país en este momento.
Yo nací en 1976.
Crecí en una familia tradicional mexicana.
De niño tuve una vida bastante normal: iba a la escuela, jugaba con mis amigos y mis primos.
Y luego mi papá se convirtió en presidente de México y mi vida cambió.
Lo que voy a decir a continuación, algunas de las cosas que voy a decir, van a ser controversiales.
Van a ser controversiales, primero porque las voy a decir yo.
Y, segundo, porque lo que voy a decir es cierto.
Y va a poner nerviosos a muchos porque son cosas que no queremos escuchar.
Pero es esencial escucharlo porque es innegable y es definitivo.
También va a poner nerviosos a muchos miembros de las organizaciones criminales por las mismas razones.
Voy a hablar acerca del papel que jugamos los miembros de la sociedad civil ante este fenómeno y de cuatro niveles de respuesta que tenemos los ciudadanos ante la violencia.
Reconozco que para algunos va a ser difícil separar el hecho de que soy hijo de Carlos Salinas de Gortari del hecho de que soy un ciudadano preocupado por la situación actual del país.
No se preocupen.
No se requiere para entender la importancia de lo que viene a continuación.
Creo que en México tenemos un problema.
Tenemos un gran problema.
[En] esto creo que hay consenso.
Creo que nadie lo debate.
Estamos todos de acuerdo.
En lo que no estamos de acuerdo es en cuál es el problema que tenemos.
¿Son los Zetas, es el narco, es el Gobierno, es la corrupción, es la pobreza o algo más?
Yo creo que ninguno de esos es el problema.
No digo que no sean cosas a atender.
Pero no vamos a poder atender ninguna de esas cosas si no resolvemos primero el verdadero problema que tenemos en México.
El verdadero problema que tenemos en México es que la mayoría de los mexicanos nos asumimos como víctimas de nuestras circunstancias.
Somos un país de víctimas.
Incluso históricamente siempre nos hemos asumido como víctimas de alguien o de algo.
Fuimos víctimas de los españoles.
Luego fuimos víctimas de los franceses.
Luego fuimos víctimas de Don Porfirio.
Luego fuimos víctimas del PRI.
También de Salinas.
Y del Peje.
Y ahora de los Zetas y de los narcos y de los delincuentes y de los secuestradores…
¡Espérenme, espérenme, espérenme!
¿Qué si ninguna de esas cosas son el problema?
El problema no son las cosas de las que nos sentimos víctimas.
El problema es que nos asumimos como víctimas.
Necesitamos abrir los ojos y ver que no somos víctimas.
Si dejáramos de sentirnos víctimas, si dejáramos de vernos como víctimas, ¡cómo cambiaría eso nuestro país!
Voy a hablarles de cómo pasar de una sociedad que se asume como víctima de las circunstancias a una sociedad responsable, participativa y que toma el futuro de su país en sus propias manos.
Voy a hablar de cuatro niveles de respuesta ciudadana ante la violencia.
El primer nivel, y voy a hablar en orden desde el más débil hasta el más fuerte.
El nivel más débil de respuesta ciudadana ante la violencia es la negación y la apatía.
Hoy en día, gran parte de la sociedad mexicana está en un estado de negación ante la situación que vivimos.
Queremos seguir haciendo nuestra vida cotidiana cuando no estamos en una situación normal.
Estamos, por decir lo menos, en un momento extraordinario, digamos de excepción, en la vida cotidiana de nuestro país.
Es como la persona que tiene una grave enfermedad y quiere pretender que tiene gripa y que se va a quitar sola.
Los mexicanos queremos pretender que México tiene gripa.
Pero México no tiene gripa.
Tiene cáncer.
Y si no hacemos algo al respecto ese cáncer va a acabar por matarlo.
Necesitamos mover a la sociedad mexicana de esa negación y esa apatía al siguiente nivel de respuesta ciudadana que es, efectivamente, ese reconocimiento.
Y ese reconocimiento va a generar miedo en muchas personas.
El reconocer la gravedad de la situación.
Sin embargo, el miedo es mejor que la apatía.
Porque el miedo, por lo menos, nos mueve a hacer algo.
Hay también gran parte de la ciudadanía en México que experimenta mucho miedo el día de hoy.
Tenemos mucho miedo.
Y estamos actuando en base a ese miedo.
Y les voy a decir cuál es el problema de actuar en base a miedo y este es el segundo nivel de respuesta ciudadana ante la violencia, el miedo.
El problema de actuar en base a miedo es que, imaginémonos, las calles en México están inseguras por la violencia.
Y entonces la gente se repliega en sus casas.
¿Eso hace a las calles más o menos inseguras?
¡Más inseguras!
Ahora las calles están más solas, están más inseguras, entonces más nos replegamos en nuestras casas.
Lo que hace a las calles más solas y más inseguras y más nos replegamos en nuestras casas.
Este círculo vicioso acaba con toda la sociedad replegada en sus casas, muertos de miedo.
[Con] más miedo que cuando estábamos en las calles.
Necesitamos enfrentar ese miedo.
Necesitamos mover a la sociedad mexicana, a los miembros de la sociedad mexicana que están en ese nivel, al siguiente nivel que es la acción.
Necesitamos enfrentar nuestros miedos y retomar nuestras calles, nuestras ciudades, nuestras colonias.
Ahora, para muchas personas el actuar requiere incluso de sentir coraje.
Del miedo pasamos al coraje.
Dicen: "Ya no soporto más esta situación.
Vamos a hacer algo al respecto".
Hoy en día, este es un dato que es muy delicado, hoy en día en lo que va del 2010se han registrado35 linchamientos públicos en el país.
Normalmente se registran uno o dos al año.
Ahora estamos viendo uno por semana.
Esto es muestra de una sociedad que está desesperada.
Y que está tomando la justicia en sus manos.
Pero, lamentablemente, la acción violenta aunque cualquier acción es mejor a no hacer nada,pero la acción violenta y el participar en la violencia tiene el problema de que enmascara la violencia.
Si yo estoy siendo violento contigo y tú respondes de manera violenta tú estás participando en esa violencia y acabas de enmascarar lo asqueroso de mi violencia.
Entonces es importante que haya una acción de parte de la ciudadanía pero es importante [a] todas las personas que están en este nivel de respuesta ciudadana del coraje y la acción violenta pasarlos al siguiente nivel que es la acción no violenta.
Que es la acción ciudadana coordinada y pacífica que no quiere decir pasiva.
Quiere decir determinada y efectiva pero no violenta.
Y hay ejemplos en México de esto también.
Hace dos años en la ciudad de Galeana, Chihuahua, secuestraron a un miembro de la comunidad, Eric Le Barón.
Y sus hermanos, Benjamín y Julián, se juntaron con el resto de la comunidad para ver cuál era el mejor curso de acción: pagar el rescate, o tomar las armas e ir en busca de los secuestradores, o pedir ayuda al gobierno estatal.
Y, finalmente, Benjamín y Julián, decidieron que lo mejor que podían hacer era movilizar a la comunidad y actuar todos juntos.
¿Y qué fue lo que hicieron?
Movilizaron a toda la comunidad de Le Barón y la comunidad completa se movió, se mudó a Chihuahua e hicieron un plantón en la plaza central de Chihuahua.
Y mandaron un mensaje a los secuestradores: si quieren el rescate vengan aquí por él; aquí los esperamos.
Y no se movieron de ahí.
Siete días después Eric fue liberado y pudo regresar a su casa.
Este es un ejemplo de lo que hace una sociedad organizada, una sociedad que se moviliza.
Por supuesto que los criminales responden.
Y en este caso respondieron.
Y el 7 de julio del 2009 Benjamín Le Barón fue asesinado.
Sin embargo, Julián Le Barón desde hace más de un año sigue trabajando y sigue movilizando comunidades en todo Chihuahua.
Y desde hace un año sabe que su cabeza tiene precio.
Pero no deja de luchar.
Y no deja de organizar.
Y no deja de movilizar.
Estos son actos heroicos que existen por todo el país.
Con mil Julianes trabajando unidos México sería un país muy distinto.
¡Y sí los hay!
Sólo tienen que levantar la mano.
Yo nací en México, crecí en México, y en el proceso aprendí a amar a México.
Y creo que para todos los que han pisado esta tierra y ya no se diga todos los mexicanos estarán de acuerdo conmigo en que amar a México no es difícil.
He viajado por muchísimos lados y en ningún lugar he visto la pasión de los mexicanos.
Esa entrega con la que apoyamos a la selección nacional de fútbol.
Pero también esa entrega con la que apoyamos a los damnificados de desastres como el temblor de 1985 o las inundaciones de este año.
Esa pasión con la que cantamos el himno nacional desde niños.
Cuando pensábamos que Masiosare era el extraño enemigo.
Y cantábamos, con corazón de niño, "un soldado en cada hijo te dio".
Creo que el peor insulto, la peor ofensa, que puedes hacerle a un mexicano es insultar a su madre.
Es lo más sagrado que tenemos en la vida.
México es nuestra madre que hoy clama por sus hijos.
Estamos viviendo el momento más obscuro de nuestra historia reciente.
Nuestra Madre México está siendo violada frente a nosotros.
¿Qué vamos a hacer?
Llegó Masiosare el extraño enemigo.
¿Dónde está el soldado en cada hijo?
Mahatma Gandhi, uno de los más grandes luchadores civiles de la historia dijo: "debes ser el cambio que quieres ver en el mundo".
En México hoy se buscan Gandhis.
Necesitamos Gandhis.
Necesitamos hombres y mujeres que amen a México y estén dispuestos a tomar acción.
Esto es un llamado a todos los verdaderos mexicanos a sumarse a esta iniciativa.
Este es un llamado para que todas las cosas que amamos de México las ferias, los mercados, las fondas, las cantinas, el tequila, el mariachi, las serenatas, las posadas, El Grito, el Día de Muertos, San Miguel, la alegría, la pasión de vivir, la lucha y todo lo que significa ser mexicano no desaparezca de este mundo.
Estamos frente a un adversario muy poderoso.
Pero nosotros somos muchos más.
Pueden acabar con la vida de un hombre.
Cualquier persona puede acabar con mi vida.
O con la tuya, o con la tuya.
Pero nadie puede acabar con el espíritu de los verdaderos mexicanos.
La batalla está ganada, pero hay que darla.
Hace 2000 años el poeta romano Juvenal dijo una frase que hace eco hoy en el corazón de todos los verdaderos mexicanos.
Dijo: "considera que el mayor de los pecados es preferir la mera existencia a una existencia con honor.
Y, cuidado, de -por preservar la vida-no perder las razones mismas de vivir".
Muchas gracias.
2017/12/6 21:26:51