西语助手
2020-06-29
¡Cómo cambian las cosas, tiktakers!
Antes nos parecían tan extrañas las típicas imágenes de calles asiáticas llenas de gente con mascarilla, casi de ciencia-ficción.
Pero con el Coronavirus nos estamos acostumbrando a que sea parte de nuestro vestuario día a día.
Por eso hemos aprovechado para bucear en la historia y encontrar los orígenes de esta particular prenda sanitaria.
Y llegamos ni más ni menos que hasta el siglo I d. C. , donde el escritor romano Plinio el Viejo contaba que los mineros usaban una especie de tapabocas hechos con piel de vejiga de animal para protegerse de los metales tóxicos.
Siglos después en el Renacimiento, el sabio Leonardo da Vinci recomendaba el uso de paños húmedos sobre la boca y nariz para combatir las infecciones contagiosas.
Precisamente las primeras mascarillas que se conservan vienen del siglo XVI, cuando la peste azotaba Europa causando millones de muertos.
Tenía una curiosa forma de pico de ave, impidiendo que el doctor se acercara demasiado al infectado, y que se podía rellenar con plantas aromáticas para mitigar los olores.
También incluía lentes de cristal para proteger los ojos.
De hecho el atuendo general de los médicos era bastante creepy, incluyendo además de la máscara, guantes de cuero, sombrero de ala ancha, un abrigo de cuero encerado hasta los tobillos y una vara para apartar a los que se acercaban demasiado.
En el siglo XIX el estudio de los gérmenes permitió saber más acerca de los procesos de contagio, y hacia 1890 el uso de mascarillas ya era generalizado en las salas de operación.
Fue en esa época cuando una nueva epidemia, la "peste China", estalló en Manchuria, al noreste del país, causando una mortalidad de casi el 100%.
El mayor temor era que pudiese llegar a Pekín e incluso a Europa.
Se creía que se contagiaba por la picadura de pulgas infectadas.
Hasta que un joven doctor llamado Wu Lien Teh convenció a sus colegas de que también se transmitía por el aire.
El personal médico comenzó a cubrirse la cabeza con vendas, o a sujetar tejidos sobre la nariz y boca, a la vez que transportaban cuerpos de los fallecidos.
Hasta que el propio Wu Lien ideó un sistema de arnés que sujetase por sí sola la mascarilla, permitiendo la libertad de movimientos.
La demanda fue enorme y todo el mundo, no sólo los sanitarios, la llevaba por la calle.
En occidente se generalizó años después con el estallido de la gripe española.
Muchas eran de fabricación casera, con gasas, esparadrapos y otros materiales.
Con el tiempo se ha convertido también en símbolo de algunas protestas, como las más recientes en Hong Kong, o para protegerse de la contaminación en las ciudades más afectadas.
Incluso se popularizó entre algunos cantantes de rap y k-pop, y grandes firmas como Swarovski lanzaron propuestas más exclusivas.
Lo que está claro, tiktakers, es que las mascarillas serán parte importante de nuestro día a día, al menos durante una temporada.
Así que ya sabéis, escoged el diseño que más os guste, pero por favor usadla.
¡No sólo os protegéis a vosotros, nos protegéis a todos!
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